Turismo literario en Buenos Aires. Primera parte

Viajar y leer son dos de los mejores planes para muchos. Sobre todo para quienes gustan de la buena literatura, de conocer lugares, y de vivir aprendiendo cosas nuevas.

Sin embargo, puede pasar que la situación particular o la colectiva del país haga difícil concretar un viaje y hasta, incluso, comprar libros. Por suerte, hay maneras de satisfacer parte de esos deseos sin demasiado esfuerzo económico: el turismo literario. Y, por qué no, el turismo literario en nuestra propia ciudad.

Aunque últimamente siento que me agobia, Buenos Aires, el lugar donde vivo, está lleno de lugares bonitos para conocer y recorrer. Y qué mejor que pensar un itinerario que, además, invite a revivir parte de la historia de grandes escritores y su obra. A continuación, algunas ideas.

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges es, para muchos, el escritor argentino más grande de todos los tiempos. Si bien algunos años vivió en el extranjero, la mayor parte de su vida transcurrió en Buenos Aires. Por eso, no es extraño que haya tantos lugares que guarden momentos de su historia.

Uno es la Biblioteca Municipal Miguel Cané (Carlos Calvo 4319). el primer lugar donde Borges trabajó. Es posible visitarla y ver el que fuera su escritorio y sus elementos de trabajo.

Durante su larga vida, hubo varias casas que lo alojaron. Aunque no es posible entrar y recorrerlas, se puede visitar las fachadas o, al menos, conocer los alrededores.

Borges nació en 1899 en una casa en Tucumán 940, pleno centro porteño. Si bien la casa ya no existe, se puede ver allí una placa que la recuerda.  Durante su infancia, vivió en el barrio de Palermo, en la calle Borges (ex Serrano) 2147. Entre 1924  y 1929 vivió en  Quintana 222 y entre 1944 y 1985, junto a su madre, en Maipú 994 6 B. En 1986, se mudó con María Kodama a Ginebra, donde moriría 7 meses después.

Borges era un caminante incansable de Buenos Aires. Y aunque también era un gran viajero y le declaró su amor a otras ciudades, sin dudas ésta fue siempre su casa.

Dijo su amigo Bioy Casares: «Me pregunto si parte del Buenos Aires de ahora que ha de recoger la posteridad no consistirá en episodios y personajes de una novela inventada por Borges. Probablemente así ocurra, pues he comprobado que muchas veces la palabra de Borges confiere a la gente más realidad que la vida misma».

Los que quieran conocer más de Borges y de su obra pueden visitar también la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Fundada por María Kodama, funciona en  Anchorena 1660. Allí se guarda y exhibe una colección de objetos personales del escritor.

Julio Cortázar

Fue en la confitería London City, muy cerca de la Plaza de Mayo, donde Julio escribió en 1960 su primera novela, Los Premios. Cuentan que todos los días se sentaba a escribir mientras tomaba un café, en la misma mesa que da a la calle. De hecho, muchas escenas de la novela transcurren dentro de esa confitería.

Si bien no es posible ingresar, resulta muy interesante visitar el departamento 3 F de la calle Artigas 3246. Allí vivió luego de mudarse de Chivilcoy a Buenos Aires, entre 1934 y 1951. Como daba clases en la provincia, solo pasaba allí los fines de semana. Como su madre siguió viviendo ahí hasta los 80 años, Cortázar siguió visitando el lugar hasta la década del 70, casi veinte años después de haberse mudado a París.

En 1977, el departamento fue comprado por una mujer que desconocía que allí había vivido Cortázar. Según afirma, aún mantiene intacta la biblioteca que encontró al mudarse. En la zona, llamada Rawson dentro del barrio de Agronomía, hay varios homenajes al escritor. Frente a la que fuera su casa, un buzón que funciona como biblioteca comunitaria. Quien quiere, puede dejar un libro y llevarse otro gratis. En la esquina hay un bar que se llama Rayuela.

Lamentablemente, no es posible hoy ingresar a la casa. Pero sí podemos ver su fachada y recorrer las cuadras que tantas veces habrá caminado Julio durante aquellos años.

A la biblioteca que aún se conserva en la casa de Agronomía Julio le dedicó el poema «Rechiflao en mi tristeza», que comienza así:

Te evoco y veo que has sido

en mi pobre vida paria

una buena biblioteca.

Te quedaste allá,

en Villa del Parque,

Con Thomas Mann y Roberto Arlt y Dickson Carr,

con casi todas las novelas de Colette,

Rosamond Lehmann, Charles Morgan, Nigel Balchin,

Elías Castelnuovo y la edición

tan perfumada del pequeño

amarillo Larousse Ilustrado,

donde por suerte todavía

no había entrado mi nombre.

Cortázar se fue a vivir a París a principios de la década del 50. Por eso, no son tantos los lugares que le son propios en Buenos Aires. Sin embargo, un recorrido que lo evoque bien podría terminar en un café, esos como los que tanto frecuentaba y hoy le rinden homenaje: el Café Cortázar

Casa de Ernesto Sábato en Santos Lugares

La casa de Santos Lugares, donde vivió desde 1945 hasta su muerte en 2011, hoy se ha convertido museo y es posible recorrerla en visitas guiadas a cargo de los nietos del escritor.

Allí se realizaron las primeras reuniones de la CONADEP, escribió algunos de sus libros y, en 1990, se casó con el amor de toda su vida, Matilde.

El lugar conserva la gran biblioteca del escritor.Sábato leyó cada uno de los más de 3.500 libros que esta contiene, y en todos pueden verse anotaciones realizadas por él.

La casa de Ernesto Sábato se puede visitar todos los sábados a las 17hs, con reserva previa.

Casa de Victoria Ocampo en Barrio Parque

La casa que Victoria Ocampo mandó a construir en 1928 y en la que vivió hasta 1940 se encuentra en Barrio Parque (Rufino de Elizalde 2831), y fue declarada Monumento Histórico Nacional mediante  decreto en 2022.

La construcción de la casa causó todo un revuelo en el barrio, ya que Victoria pidió que tuviera inspiración racionalista, mientras que los alrededores tenían un marcado estilo francés. Los vecinos argumentaban que afearía el distinguido barrio.

Sin embargo, la obra que la escritora le encargó a Alejandro Bustillo, siguió su curso con un estilo arquitectónico inspirado en Le Corbusier. Algo que resultaba muy innovador para esos tiempos.

Allí se fundó la emblemática revista Sur en 1931, que permitió que muchos jóvenes escritores argentinos pudieran darse a conocer.

Cuando muere su padre, en 1940, Victoria decide mudarse a Villa Ocampo, en San Isidro.

Esta casa fue adquirida por el Estado y desde el 2005 se abrió al público como  La Casa de la Cultura del Fondo Nacional de las Artes. Hoy es posible visitarla y participar de distintos encuentros artísticos de manera gratuita.

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