Personas libro

Era estupendo quemar.

Fahrenheit 451, Ray Bradbury

Así comienza Fahrenheit 451, una de las obras más conocidas del escritor norteamericano Ray Bradbury (1920-2012). En el futuro descrito por Bradbury en la novela, leer está estrictamente prohibido y todos los libros son denunciados y destruidos por una irónica brigada de bomberos encargada de quemarlos. Sin embargo, en la novela, un grupo de profesores logra memorizar algunos textos para preservar el conocimiento.

Inspirado en esta novela, un grupo de personas lleva adelante desde hace más de 10 años el proyecto Fahrenheit 451 Personas Libro. Al igual que en la novela, este proyecto implica que cada integrante memorice un párrafo elegido, pequeño o grande, de alguna obra, novela, cuento o un de un poema, y sea capaz de narrarlo con naturalidad, manteniendo su textura y tonos.

El proyecto se puso en marcha a principios dels siglo XXi en Madrid, como una iniciativa de la Escuela de Lectura de Madrid.

Y dejó su legado en la caja 451 de la Caja de las Letras del Instituto Cervantes el 22 de noviembre de 2007, Martín Carril narró La biblioteca de Babel de Borges, porque este proyecto busca llegar a todos los lugares y personas, y desde la diferencia.

Según expresan en su manifiesto :

Este proyecto ha sido creado para que cualquier persona pueda ser una persona libro, ya que todos los seres humanos tenemos la capacidad de elegir un texto, encontrado en un libro, que nos hubiera gustado escribir, que nos inquiete, que nos acompañe, que nos haga bien emocional o intelectualmente, en el que nos reconozcamos, que queramos compartir; esas palabras que expresan bien lo que sentimos o nos ocurre, esas palabras que nos calman como ningún bálsamo o que nos animan a seguir viviendo, que nos agradan por su belleza, que animan nuestro deseo más íntimo… Incluso una criatura que no sabe leer y escucha un cuento tiene la capacidad de elegir el fragmento que más le llega. Nadie tiene por qué aprenderse un libro entero, como sucede en la ficción de Fahrenheit 451, pero sí puede memorizar y narrar un fragmento, pequeño o grande, que nazca de su deseo. Porque el deseo es lo que verdaderamente mueve el mundo.

Proyecto Fahrenheit 451 Personas Libro

Para ser persona libro hay dos pasos muy sencillos :

  • La libre elección de un texto deseado.
  • Narrarlo con la naturalidad, la precisión y el respeto que aporta la plabra vinculada.

En el mundo que describe Ray Bradbury en Fahrenheit 451 los libros están prohibidos. Sin embargo, hay personas que se resisten y lo hacen aprendiéndose uno cada una de ellas.

“Somos miles las personas que llevamos un libro en nuestra cabeza, bibliotecas itinerantes (…) Al principio no se trató de un plan. Cada persona tenía un libro que deseaba recordar, y así lo hacía. Luego, fuimos entrando en contacto, viajando, estableciendo esta organización y forjando un verdadero plan (…) pero la ciudad nunca se ha preocupado lo bastante de nosotras como para organizar una persecución con el fin de encontrarnos. Unas pocas personas chifladas con palabras en la sesera no pueden afectarla y la ciudad lo sabe, y nosotras también. En tanto la mayoría de la población no ande por ahí recitando en voz alta sus libros, no hay peligro…”.

Fragmento- Fahrenheit 451, Ray Bradbury

El Proyecto Fahrenheit 451 (las personas libro) busca eso mismo: que la población ande por ahí recitando en voz alta sus libros. Es un verdadero plan. Es más que un proyecto, es un movimiento ciudadano que busca crear una organización siempre abierta, progresiva, sin fronteras ni en el tiempo ni en el espacio, para mostrar que hay belleza, inteligencia y sensibilidad en las palabras de los seres humanos de todas las culturas y abrir con ello un resquicio a la esperanza de encuentro y convivencia

Al encontrarme con iniciativas como estas, me hago las siguientes preguntas:

¿Por qué un grupo de personas emprendería un proyecto aparentemente inútil? ¿Cuándo consideraríamos este proyecto como exitoso?

Es probable que tengan sus propias respuestas a estas preguntas, o incluso a otras.

Mi respuesta impulsiva es que lo hacen sin una razón particular, simplemente por el acto en sí, su propia inmanencia. El éxito y el fracaso no son factores que los motiven.

En un mundo con tanto ruido y exceso de información, todavía hay personas que creen fervientemente en que la condición humana necesita ser alimentada por lo que nos caracteriza como humanos. Una de esas características es la palabra, y otra es el arte. No es posible establecer vínculos sin comunicación, sin escucharnos y conectarnos a través de momentos compartidos, la antítesis de eso es reconocernos mediante filtros tecnológicos. Hablamos de lo más primitivo de nuestra existencia: sentarnos a escuchar historias alrededor del fuego, de la mesa o mientras caminamos. Tan sencillo como escucharnos. Un hábito tan simple como tan abandonado.

Sin alertas apocalípticas, ¿cuánto tiempo ha pasado desde que escuchaste a otra persona sin distracciones?, sin ruidos, sin estar pendiente del ícono del teléfono verde en tu móvil.

Podemos hacer cosas inútiles, cosas que no buscan el éxito, y que recuperen la esencia de lo humano.

Estoy seleccionando mi fragmento y buscando en el metro alguna señal de otra Persona Libro. No todo está perdido… yo vengo a ofrecer mi texto.

Pablo

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