En agosto nos vemos, aunque yo no quiera

Suele decirse que cuando un artista muere, sigue viviendo a través de su obra.

En la literatura esa «sobrevida» puede darse de una manera un tanto forzada. Es el caso de las obras póstumas. Cuentos, novelas o escritos que, por distintos motivos, no fueron publicados en vida por sus autores, pero que se hacen públicos años más tarde a manos de terceros.

El 6 de marzo, llegó a las librerías En Agosto nos vemos, una novela que Gabriel García Márquez dejó inconclusa y que sus hijos decidieron publicar diez años después de que muriera. Dijeron: «En agosto nos vemos fue el fruto de un último esfuerzo por seguir creando contra viento y marea. Leyéndolo una vez más a casi 10 años de su muerte descubrimos que el texto tenía muchísimos y muy disfrutables méritos y nada que impida gozar de lo más sobresaliente de la obra de Gabo: su capacidad de invención, la poesía del lenguaje, la narrativa cautivadora, su entendimiento del ser humano y su cariño por sus vivencias y sus desventuras, sobre todo en el amor, posiblemente el tema principal de toda su obra».

Gabriel García Márquez había comenzado a trabajar en esta obra en 1999, el mismo año en que lo diagnosticaron con cáncer linfático. Por ese entonces, leyó un fragmento en la Casa de América de Madrid. Se comentó que se trataba del primer cuento de una novela de 150 páginas. La obra contendría otros 4 cuentos más, y en conjunto darían vida a la historia de Ana Magdalena Bach, la protagonista.

Fuera de ese fragmento, García Márquez permitió que publicaran otro en El País. Y compartió algunos de los manuscritos con familiares. Pero no quería que nada más saliera a la luz.

En 2005, dijo que no terminaba de sentirse satisfecho con su obra. Estaba enfermo, le costaba trabajar con las palabras, definir a los personajes con la lucidez con que lo hacía antes. Fue y vino sobre la obra a lo largo de cinco reescrituras, y murió antes de sentir que estaba terminada. No estaba contento con el final. Escribió la quinta versión de la novela con la memoria muy debilitada. Sostienen que a pesar de tener hoy un comienzo, un desarrollo y un desenlace (fruto de un reordenamiento posterior), los personajes no están acabados.

Dijo uno de sus hijos: «Nos parecía que el libro estaba mucho mejor de lo que recordábamos, entonces empezamos a sospechar que al igual que perdió la capacidad para escribir, perdió la capacidad para leer. Entonces es posible que haya perdido su capacidad para juzgar el libro».

Lo cierto es que Gabriel García Márquez cedió a sus hijos, Rodrigo y Gonzalo García Barcha, los derechos de su obra. Por lo que, legalmente, pueden disponer de ella como deseen. ¿Por qué han decidido publicar En agosto nos vemos a pesar de que su padre no se sentía a gusto con ella como para presentársela a los lectores? Es más, él mismo había dicho en 2014 que el libro no servía y que había que destruirlo.

Sobrevuela en el aire una pregunta en torno a quiénes se benefician con esta publicación. ¿Sus hijos? ¿Sus editores? ¿Los lectores?.

El escritor, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1982, publicó su última novela «Memoria de mis putas tristes» en 2004. Falleció en México en abril de 2014 y hoy sus restos descansan en Cartagena de Indias, en su Colombia natal.

Gabriel García Márquez no quiso, y fue explícito al respecto, que se leyera este libro. Pero tal vez eso no importe demasiado.

Es posible que con la muerte de un artista sobrevivan sus obras pero no sus derechos.

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